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Pokemon Go: Nos llego la fiebre en mi casa también

Pokemon Go: Nos llego la fiebre en mi casa también
Catalina Valenzuela

La fiebre de Pokemon Go llegó a mi casa. Y si todo lo que dicen del juego es verdad. Hay que estar afuera, y estuvimos a casi 35C caminando por el barrio. Si es divertido y hasta sorprendente incluso para los nativos digitales como mis dos hijos de 10 y 7 años.

Paseamos por nuestro barrio en Miami, que es un barrio residencial urbano. El juego es una gran experiencia turística: los pokemones con más puntos están en sitios relevantes como árboles en jardines públicos e incluso en una placa a dos cuadras de la casa que nunca había visto. Y gracias a Pokemon  ahora sabemos cuando se restauró uno de los parques.

Los pokemones además aparecen en lugares inesperados incluidos la puerta de la casa y el espaldar del asiento del carro.

Es un juego sencillo. En menos de tres minutos, mis hijos y yo entendimos las reglas (ni ellos son de la generación de los pokemones de tarjetas, y yo menos). Eso ya lo hace divertido. Nada más aburrido que esos juegos con reglas impredecibles que excluyen a los miembros de la familia que tienen déficit de atención o se aburren (en mi familia, soy yo). 

Es un juego divertido. Nada más delicioso que ganar. En Pokemon Go se gana siempre, o lo casi siempre. Y además uno va caminando. Algunos se han atrevido a decir que este juego va a salvar a sus jugadores de la obesidad. Se pasa del sofá, al parque y a recorrer la ciudad en un santiamén  y sin darse cuenta.

Después de 40 minutos de recorrido, y medio derretidos, volvimos a la casa felices y con ganas de un vaso de agua helada. Del juego ya nadie se acuerda. Es para jugar afuera. Me parece que es un juego que les va a gustar mucho a las mamas que se quejan de que sus hijos se pasan demasiadas horas frente al Ipad sin moverse. Con Pokemon Go se pasan horas jugando pero afuera, al aire libre. 

Es tal la fiebre que ha creado Pokemon Go que ya es el juego MAS bajado en la historia de los juegos móviles y salvó a Nintendo de seguir rezagado frente a otros desarrolladores de juegos y consolas. Es tal la locura que ha generado que ayer un joven jugando Pokemon Go fue picado por un serpiente en una zona boscosa del sur de la Florida. Y ayer mismo, la policía de la ciudad, puso a uno de sus agentes a jugar Pokemon Go para mostrar los peligros del juego que son los mismos de la vida: no caminar por la mitad de la calle, no hablar con extraños, no contestar mensajes de desconocidos entre otros.