Durante años, grabar audio fue una tarea utilitaria: dispositivos poco atractivos, botones confusos y una clara separación entre lo “profesional” y lo cotidiano. Plaud está intentando cambiar esa narrativa. Lo que comenzó como una grabadora inteligente de mano ha evolucionado, en apenas un par de años, hacia un dispositivo que se integra al cuerpo, al estilo personal y a los flujos modernos de trabajo y comunicación.
La comparativa entre los tres modelos de Plaud —desde su primera generación hasta el nuevo modelo wearable presentado en el CES— no solo muestra mejoras técnicas, sino una transformación conceptual: grabar ya no es una acción puntual, es un estado permanente y contextual.
Plaud Note (Primera generación): el punto de partida
El Plaud Note original, lanzado hace más de dos años, sentó las bases de la propuesta de la marca. Se trataba de una grabadora inteligente compacta, pensada para reuniones, entrevistas y llamadas telefónicas.
Su funcionamiento requería una participación activa del usuario: mediante botones físicos era necesario cambiar manualmente entre el modo de grabación presencial y el modo de grabación de llamadas. Técnicamente, ofrecía dos micrófonos, un rango de captura de aproximadamente tres metros y una autonomía notable de hasta 30 horas de grabación continua.
Este modelo apuntaba a profesionales clásicos —periodistas, estudiantes, consultores— que necesitaban fiabilidad más que sofisticación. Con un precio cercano a los 159 dólares, se posicionó como una herramienta funcional, aunque todavía claramente “un dispositivo”.
Plaud Note (Segunda generación): cuando la IA empieza a desaparecer
La segunda generación, presentada en Berlín, marca un cambio importante: menos fricción, más automatización. Aquí Plaud comienza a entender que el verdadero valor no está solo en grabar, sino en hacerlo sin interrumpir el flujo natural de una conversación.
Este modelo introduce una pantalla para visualizar batería y estado del dispositivo, pero el salto clave está en el interior. El cambio automático entre modos de grabación elimina la necesidad de interacción manual. Además, el sistema de cinco micrófonos mejora drásticamente la cancelación de ruido y amplía el rango de captura hasta cinco metros.
La autonomía también crece de forma significativa, superando las 50 horas de grabación continua. Por un precio de alrededor de 189 dólares, esta versión ya no se siente como una simple actualización: es un dispositivo más inteligente, más invisible y más alineado con la idea de “grabar sin pensar en grabar”.

El modelo wearable: grabar como parte del estilo de vida
El anuncio más disruptivo llega con el modelo presentado en el CES: Plaud deja de ser algo que llevas en el bolsillo y pasa a ser algo que llevas puesto. Este nuevo formato wearable puede usarse como collar, pulsera o pin, integrándose de forma natural al cuerpo y al vestuario. La grabación deja de ser una acción deliberada y se convierte en una capacidad siempre disponible, ideal para contextos donde sacar un dispositivo resulta incómodo o poco natural.
Aquí Plaud no compite solo con grabadoras, sino con relojes inteligentes, collares tecnológicos y dispositivos de captura pasiva. El mensaje es claro: las ideas, las conversaciones importantes y los momentos clave no siempre avisan.

El futuro de estos dispositivos
La trayectoria de Plaud no es casual. Refleja tres tendencias claras:
- Menos interfaz (cero-ui), más contexto: el mejor dispositivo es el que no exige atención.
- No grabar para escuchar todo después, sino para extraer valor.
- Tecnología vestible: cuando el hardware se integra al estilo, la adopción se acelera.
Plaud entiende que el verdadero reto no es grabar mejor, sino hacer que grabar no se sienta como una acción compleja.
Grabar deja de ser un acto, se vuelve una capacidad
La evolución de Plaud muestra cómo incluso una categoría tan tradicional como la grabación de audio puede reinventarse. No se trata solo de más micrófonos o más batería, sino de una nueva relación entre el usuario, la tecnología y la memoria. Tener la capacidad de capturar lo importante sin fricción puede marcar la diferencia entre olvidar una idea… o convertirla en algo valioso.





