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Los políticos dañan nuestra tecnología

AWaldraff

En el pasado hemos argumentado que uno de los grupos que menos entiende el mundo tecnológico son los políticos. Los ejemplos son numerosos. El Ministerio de Transporte de Colombia recientememte decidió regular los servicios de agregación de taxis, como Uber, liberando una ley que nos pone 15 años atrás en servicios virtuales. Asi mismo, hace poco mas de un año, la Corte Suprema de Justicia desmontó el servicio de Aereo por considerar piratería lo que los usuarios considerábamos conveniencia.




La protección del incumbente no es la única razón para legislar en contra de la disrupción




Es claro que entre los políticos hay intereses superiores a la conveniencia de los usuarios. Sin pretender generalizar, un factor común es la protección de las industrias que financian los intereses políticos en cada país. Es claramente el caso de los dos ejemplos citados anteriormente. Gremios o industrias con poder económico pagan a los políticos para que legislen en contra de la innovación en sus sectores. Pero la protección del incumbente no es la única razón. También hay motivos que tienen que ver con el recaudo de impuestos, o con el deseo de controlar ciertos comportamientos, que terminan degradando la experiencia de los usuarios.



Tome como ejemplo a los almacenes de aplicaciones. En el App Store de Apple, que es el que uso yo, hay aplicaciones y contenidos que solo se pueden comprar si la cuenta está atada al almacen de Estados Unidos. Esas mismas aplicaciones no están disponibles para usuarios que tengan una cuenta de otro país. ¿Quiere leer sus noticias usando Apple News? Solo lo podrá lograr usando un truco para engañar a su dispositivo.



Netflix es otro buen caso. No es lo mismo estar suscrito a este servicio en los Estados Unidos, que estarlo en Latinoamérica. La selección de contenidos es diferente. La calidad del streaming es diferente. Los precios también son diferentes.



Google Maps o Apple Maps funcionan muy bien en paises desarrollados. Pero en paises como Colombia, su aplicabilidad está limitada. El servicio es mucho mas completo en otras regiones. Intente buscar una dirección de su ciudad. Mi casa es imposible de encontrar por dirección.



No tiene ninguna lógica que en un mundo globalizado, sigamos viviendo experiencias de usuario diferenciadas. ¿Será que en Latinoamérica no nos merecemos la misma atención que en Estados Unidos o Europa? La razón, como decía mas arriba, tiene mucho que ver con políticos que ponen el interés del usuario como última prioridad.



Comprar un celular en Amazon, desde mi país, podría ser ilegal muy pronto. Hay fuerzas de mercado que quieren asegurar que pagaremos impuestos y aranceles por ese producto, aunque la legislacion actual nos afecte como usuarios. PayPal, que en otros paises es uno de los peores enemigos de los bancos, tuvo que hacer una alianza con un banco tradicional para poder operar en Colombia. Su costo aqui es muy superior al que cobra en otros lugares.




“Sobre mi cadaver voy a permitir que los juguetes de los ricos no tengan impuestos”




Las fuerzas disruptivas que generan un mejor servicio en las economías mas desarrolladas, se convierten aqui en servicios zombies que no ofrecen la misma propuesta de valor. A muchos políticos eso ni les importa. Un antiguo director de impuestos de Colombia, que hoy posa de experto internacional, nos decía al ministro de tecnología de ese entonces y a mi, que “sobre su cadaver iba a permitir que los juguetes de los ricos no tuvieran impuestos”. Total, los que mas difícil la tuvieron para acceder a esas tecnologías y servicios fueron las clases menos favorecidas. Posiblemente quienes mas beneficios pudieran haber obtenido de ellas.



Es hora de elegir gobernantes que entiendan la tecnología y la formulen como plataforma. No hablo de elegir senadores que usen twitter para popularizar su posición. Hablo de usar la tecnología para el bien común de los ciudadanos. El ex-alcalde Bloomberg de Nueva York nombró en su momento a una experta como CIO de la ciudad. El avance de NYC en este campo durante su periodo fue significativo y hoy la ciudad es cuna de muchos startups y negocios digitales.



¿Qué sucede en nuestras ciudades? En Bogotá, por ejemplo, todavía no es posible poner un denuncio por robo via internet. Me atrevo a decir que si se pudiese hacer, subiría el indice de criminalidad para la actual administración. Aclaro que el que sube es el índice, en la calle siguen robando igual. Nos estamos diciendo mentiras por no hacerle caso a los políticos en vez de facilitarle la vida a los ciudadanos.