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La SIC pone en cintura a los influenciadores

La SIC pone en cintura a los influenciadores
Samir Estefan

La Superintendencia de Industria y Comercio ha expedido -por fin- la “Guía de buenas prácticas en la publicidad a través de influenciadores”.

Una guía aclatoria que busca que los consumidores sepan, clara y concisamente, si cuando una persona con cierto de nivel de influencia postea algo sobre un producto o marca lo está haciendo como una recomendación natural y espontánea o si es el resultado de un pago como parte de una campaña publicitaria.

Así, seguramente, comenzaremos a ver más hashtags como #ad, #publicidad #postpago o clarificaciones como las que hemos venido viendo desde hace un par de años en Instagram: “en colaboración con …” que buscan darle transparencia a un modelo publicitario -llamado marketing de influencia- que para muchos usuarios sigue siendo desconocido.

Y es precisamente sobre este que hace un par de meses nos sentamos con Linda Patiño, periodista de tecnología y autora del libro “Qué Diablos Hacen los Influencers” para hablar de la falta de transparencia que existe en el mercado.

Aquí está nuestra conversación:

Listen to “4.20 Influenciadores y Transparencia (o mejor, falta de transparencia)” on Spreaker.

De acuerdo con la SIC, no hay necesidad de expedir nuevas normas o regulaciones pues la leyes colombianas, dentro de las cuales se destaca el Estatuto del Consumidor, ya cubre las prácticas de los influenciadores.

De acuerdo con la SIC, las sanciones pueden llegar a los $ 1.760 Millones y. En el caso de medicamentos o productos de salud, podrían incluso generar procesos penales.

Los influenciadores colombianos tendrán entonces que ser claros cuando tengan una relación comercial para recomendar un producto o servicio (o promover campañas como las de abrir los casinos en plena pandemia) y hacer explícito en sus publicaciones cuando estas correspondan a un pago por el mismo.

Y no es sólo los influenciadores. La guía conmina a los anunciantes que hace uso de dichos servicios a verificar y validar el cumplimiento de la normatividad por parte de aquellos a quienes les ha pagado para difundir o recomendar sus productos.