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Fernando Valenzuela: Un visionario y optimista de la educación en América Latina

Catalina Valenzuela

Hace unos días, me llego un email: Fernando Valenzuela quería conversar conmigo. Fernando es uno de los visionarios de la educación. Sobra decir que conteste rápidamente.

Por nada del mundo me iba a perder la oportunidad de esa charla. En efecto, Fernando y yo nos reunimos después de su conferencia en eMergeAmericas. El es un mexicano que se define como un apasionado de la educación que se encuentra en el lugar correcto en el momento correcto. Ese lugar y ese momento es la convergencia de la tecnología, la educación y la innovación. Y esos son tres temas que nos apasionan a los dos. 

Hablando del momento, del presente:
“Esta convergencia está generando cambios en los paradigmas tradicionales. Es un momento de transformaciones que puede afectar positivamente a las personas”, dice Valenzuela. Además añade: “los estudiantes deben aprender inglés, los maestros están cambiando su rol (o lo deben cambiar) y las empresas se están dando cuenta que pueden innovar y transformarse gracias al acceso a la tecnología”. 

Fernando considera que la educación en América Latina está pasando por un gran momento por dos razones. La primera razón porque existe un momento de conciencia social sobre la educación. La educación, al decir del experto,  se está convirtiendo en una tema central de la agenda política. El acceso y la calidad son cada día más pertinentes dentro de la discusión de que hacer con el sistema educativo. Además, el sistema mismo está llegando a un nivel de madurez donde la inversión privada ya puede escalar.

Los modelos disruptivos ya están acá:
Sin embargo todavía no estamos educando estudiantes con habilidades del siglo 21, dice enfáticamente Valenzuela. Pero él como buen optimista me menciona tres ejemplos de disrupción educativa, escalable y rentable social y financieramente:
1. Kuepa:
Una startup argentina que le ofrece una forma rápida y amena de terminar el bachillerato, a aquellos jóvenes que por una razón u otra no lo terminaron a tiempo. 
2. Voce Agora:
Una startup brasilera que le está enseñando inglés a los brasileros.
3. Colegios Fontan:
Casi me muero de la emoción cuando Fernando mencionó estos colegios. Conozco a sus fundadores, hago “fundraising para ellos” y creo firmemente que este modelo de educación personalizada donde los estudiantes son responsables por su aprendizaje y donde adquieren las habilidades del siglo 21 es el futuro de la educación. Y sus resultados ya lo están demostrando.

Creando espacios para la innovación:
Fernando insiste que si hay espacios para hacer innovación en educación. Y ya existen personas y organizaciones en los sectores público y privado cambiando las cosas. Para él como para los grandes innovadores: No hacer innovación en un asunto TAN importante como la educación es casi tan peligroso como hacerla. Entonces es necesario que haya, que se promuevan los “early adopters“. 

Y para respaldar su argumento, Valenzuela me cuenta sobre una reunión que tuvo él y otros 60 líderes del sector privado en temas de educación con el Banco Interamericano de Desarrollo. En esa reunión, se discutieron cuales eran los mejores mecanismos de participación entre agentes privados y públicos. Valenzuela señala vehementemente, que esa fue la primera vez que el BID se reunía con los “privados” a conversar de esos temas.

Termino acá mi nota con sintiéndome profundamente inspirada, por el optimismo de Fernando y con ganas de contarles más sobre los proyectos pioneros que lidera este hombre que perdió su acento mexicano mientras viaja por el continente promoviendo la “disrupción innovadora” en los sistemas públicas de América Latina. 

Ahora lo que esperamos que siga es más apoyo a la innovación educativa en los sistemas públicos con recursos del BID. Esa sería una GRAN iniciativa. Ya veremos que pasa.