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Cómo la inteligencia artificial (IA) está cambiando los métodos de la guerra

Robots con forma de humanos, con apariencia amenazante, armados y sobre un fondo tipo neblina.
Lizeth Alvarado

La inteligencia artificial (IA) ha transformado gran parte de las esferas de la vida cotidiana. Está presente en prácticamente todo lo que hacemos, y la guerra, naturalmente, no es una excepción.

 

Al contrario, según múltiples expertos internacionales, en estos momentos, las grandes potencias mundiales —EEUU, China, Rusia, Francia, entre otras—están enfrentándose en lo que han llamado la carrera armamentista de la IA. En esta nota le contamos cuál ha sido el impacto real de la inteligencia artificial en la guerra.

 

En muchos aspectos, la historia de la humanidad está definida por sus guerras. Los conflictos bélicos han determinado el curso de la historia y desencadenado periodos de tiempo que han sido decisivos para que hoy seamos lo que somos como sociedad. Así como la invención de la pólvora y las armas nucleares definieron las guerras de su momento, las aplicaciones de la AI en la guerra están presentando nuevas —y terroríficas— posibilidades.

 

Algunos de los aspectos en los que la IA puede potenciar el desarrollo de la guerra son: las plataformas de guerra para estrategia militar, ciberseguridad, logística y transporte de armamento y efectivos de combate, reconocimiento de objetivos, asistencia médica en campos de batalla, entrenamientos y simulaciones de combate, monitoreo de amenazas y procesamiento de datos. Todas estas aplicaciones suenan lógicas e inofensivas, puesto que estos avances tecnológicos pueden optimizar la logística de la guerra y evitar muchas bajas en los campos de guerra.

 

Pero… ¿ninguno le suena al mundo distópico que películas como Yo, robot o Blade Runner nos han presentado durante años? Pues preste atención, porque lo cierto es que un futuro en el que los robots soldados deciden de forma autónoma a quién matar y a quién no, no es tan ficticio o lejano como parece. De hecho, en una carta dirigida a la Conferencia Internacional sobre Inteligencia Artificial del 2015 en Buenos Aires, cientos de pensadores —como Stephen Hawking y Noam Chomsky— y desarrolladores de tecnología IA —como Elon Musk— advertían del peligro de poner en manos de robots la decisión de tomar una vida humana, incluso dentro de un contexto bélico.

 

Robot negro con forma de esqueleto sostiene un arma, mientras en su espalda hay una explosión.

Las armas autónomas son la tercera revolución en sistemas de guerra, después de la pólvora y las armas nucleares.

 

En la carta, además, los firmantes solicitan la completa prohibición de las armas autónomas, mostrando su preocupación porque esta tecnología se convierta en “los kalashnikovs (AK-47) del mañana”. Y es que, a diferencia de las armas nucleares, las autónomas potenciadas por IA no requieren de un presupuesto elevado para su desarrollo y producción, por lo que estarán fácilmente en manos de todo tipo de individuos, organizaciones o tiranos con el objetivo de someter gobiernos  o naciones enteras. Como se expresa en la carta, las armas autónomas podrán ser utilizadas en “(…) asesinatos, desestabilización de naciones, sometimiento de poblaciones y asesinato selectivo de miembros de un determinado grupo étnico”.

 

¿Y quién ha dicho algo sobre robots asesinos? Pues en la Directiva 300.09 (21-XI-2012) que reglamenta los procedimientos de las Fuerzas Armadas estadounidenses en relación a las armas autónomas, se estipula que “Las armas autónomas y semiautónomas serán diseñadas para que los comandantes puedan aplicar el juicio humano en el nivel apropiado”. Es decir: afirma que se usarán y, si bien dice que toda arma de este tipo será manejada por humanos, deja abierta la posibilidad a que este no siempre sea el caso.

 

Ejemplos de armas autónomas en el mundo

 

Aunque el prospecto de que haya dispositivos que, mediante el deep learning, puedan decidir el destino de una vida humana es escalofriante y presenta serias preguntas éticas, la verdad es que no es una novedad. A continuación le presentamos algunos ejemplos:

Sea Hunter, el primer buque de guerra autónomo

 

Buque de guerra tipo lancha gigante de color azul que navega sobre un río.

Sea Hunter, el cazador de submarinos

 

Tal vez el ejemplo más claro de un equipo autónomo en el contexto militar es el Sea Hunter, un buque de guerra trimarán que no necesita tripulación para navegar, ya que un novedoso sistema de IA se encarga de controlarlo gracias a los datos que obtiene de sensores, radares y cámaras. Este buque resulta novedoso porque, además de evitar que la nave choque, se encarga de enfrentar condiciones ambientales difíciles (como las corrientes marinas, la profundidad del agua y la velocidad del viento) mientras realiza operaciones de inteligencia militar.

 

Este buque fue noticia en el mundo tecnológico a principios del 2019 por ser el primer vehículo militar en realizar un viaje de San Diego, California hasta Pearl Harbor, Hawái sin necesidad de una tripulación.

 

Robots centinelas SGR-A1

 

Robot negro tipo ametralladora que tiene su soporte sobre una roca y apunta a una persona.

Centinelas SGR-A1 en la frontera entre las dos Coreas.

Diseñados por Samsung y propiedad de Corea del Sur, estos robots ubicados en la frontera con el país del norte vigilan día y noche la zona desmilitarizada de Corea. Están equipados con una ametralladora de 5,5 mm K3 LMG con 1,000 rondas de munición, un lanzagranadas múltiple Mikor MGL de 40 mm, cámara termográfica, tecnología de reconocimiento de voz, un iluminador IR, entre otras cosas. Aunque las autoridades afirman que no se operan por sí mismos —pues un soldado se encarga de confirmar la identidad del intruso antes de disparar—, la facilidad de volverlos autónomos es innegable, por esta razón, no han logrado disipar las preocupaciones de múltiples organizaciones.

 

Harop, el dron autónomo israelí

 

Dron con apariencia entre misil y avión, de color gris, que sobrevuela un terreno.

Dron israelí Harop

 

Una mezcla entre misil y avión, este sistema de ataque merodeador está diseñado especialmente para localizar, rastrear y destruir objetivos estáticos de guerra con alta precisión. Está pensado para usarse en contextos marítimos y puede operar en el aire hasta por nueve horas seguidas. Además, tiene la capacidad de funcionar de manera completamente autónoma.

 

Adicionalmente, cabe mencionar el sistema de armamento de proximidad Phalanx para defensa antiaérea con el que están equipados prácticamente todos los barcos de guerra de la marina estadounidense y que, a pesar de ser operados por un soldado estadounidense, están en toda la capacidad de funcionar de forma automática.

 

El debate sobre el uso de armas autónomas que funcionen mediante tecnología de inteligencia artificial es y seguirá siendo un debate acalorado. Esta posibilidad tiene el potencial de acelerar de forma desproporcionada los avances de la tecnología militar y las potencias lo saben. Por esta razón, países como EEUU, China, Rusia y Francia han destinado una gran parte del capital nacional a la investigación y desarrollo de tecnología militar con IA, y firmando millonarios contratos con empresas del sector privado (como el caso del contrato multimillonario que Microsoft le ganó a Amazon este año para construirle una “nube de guerra” al Ejército de los Estados Unidos y que tiene una vigencia de 10 años).

 

¿Cuál es su opinión sobre este debate?, ¿cree posible que en el futuro veamos robots asesinos? Déjenos sus opiniones en los comentarios y no deje de leer nuestro blog de tendencias tecnológicas.