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AirPods Pro: una historia de “recuperación”

AirPods Pro: una historia de “recuperación”
Samir Estefan

Antier viví un evento que hubiera podido terminar en una de esas experiencias tristes y amargas pero que gracias a la “magia” de Apple terminó siendo una historia para reseñar y para pensar en cómo los AirPods ofrecen pequeños (pero poderosos) features que enriquecen la experiencia de usuario gracias a la integración de hardware, software y servicios de la que hemos oyendo hablar a Apple desde hace tanto tiempo.

Antenoche venía en una Grin hacia mi casa cuando un carro me cerró y me metí en un bache de la vía y uno de los AirPods Pro que he venido probando -el izquierdo- se me cayó.

Me detuve e intenté buscarlo pero la baja iluminación de la calle (y mis ojos de murciélago anciano) no me permitieron encontrarlo.

Di vueltas, prendí la linterna de mi iPhone, busque de aquí para allá y de allá para acá pero no lo encontré. Amplíe el rango de búsqueda tratando de incorporar variables como la velocidad a la que venía, la inercia, la altura desde la que cayó y la posibilidad de que hubiera rebotado en algo, sufriendo de pensar que alguno de los carros que pasaron detrás mío por el sitio del siniestro lo hubiera aplastado.

Estaba a punto de darme por vencido cuando recordé el nuevo Tab de Dispositivos de la aplicación Find My que tengo en mi iPhone y en la que aparecen todos mis dispositivos.

He usado en el pasado la aplicación para encontrar varios iPhone, incluso uno que nos robaron,  y el Apple Watch de mi hija, que se fue por entre los cojines de un sofá una noche, así que abrí la aplicación, entre el tab y encontré los AirPods Pro. Los míos.

Ahí vi que me daba la opción de “tocar sonido” y la activé. El menú me permitió, incluso, escoger sólo poner a sonar el izquierdo, algo súper útil porque cuando activé la notificación el AirPod Pro que tenía en la mano comenzó a sonar y no me permitía oir nada más.

Birp, birp, birp… Lo oía, sé que lo oía(!!!) pero no lograba encontrarlo. Esperé unos minutos a que no viniera ningún carro y hubiera un poco más de silencio y activé de nuevo la notificación y fue ahí cuando lo encontré. Por fuera del perímetro de búsqueda, escondido entre el pasto y el andén del separador. En un lugar que jamás hubiera buscado; que ni siquiera consideré por su posición con respecto al sitio donde siento que lo perdí.

¿Cómo llegó hasta allá? No lo sé. Lo que sí se es que el Chip H1 que incorpora el dispositivo y sus posibilidades de comunicación con el Chip U1 del nuevo iPhone, enlazadas con el servicio de Find My de iOS me permitieron recuperar el AirPod Pro.

¿Magia? Si. La magia de la tecnología. La magia de un ecosistema integrado y seguro. La magia que sólo Apple puede ofrecer (en esta categoría). Y me emocioné de pensar que esto lo podremos tener para otros dispositivos no Apple el próximo año si se materializa el lanzamiento de los tan rumorados AirTags que nos quedamos esperando.

PS para los que quieren saber: al AirPod Pro no le pasó, nada. Está perfecto y funciona impecablemente (no tiene ni siquiera un raspón).

PS para aquellos que les gusta comparar con la competencia: Busquen una forma de encontrar sus audífonos desde sus celulares, de ver en un mapa dónde están (o estuvieron por última vez) y de hacerlos sonar mucho más duro que poniéndoles un grito de Steven Tyler o Dave Grohl al máximo volumen.