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El próximo gran ataque cibernético será culpa del FBI: Edward Snowden

El próximo gran ataque cibernético será culpa del FBI: Edward Snowden
Samir Estefan

El año pasado más de 500 Millones de personas en todo el mundo (algo así como el 15% de los usuarios de internet) vieron como sus identidades digitales fueron usurpadas, suplantadas y robadas, una nueva “vulnerabilidad de día cero” fue descubierta cada semana y los Secuestros Digitales (Ransomware) crecieron en 35%. Estas son sólo 3 de las estadísticas más escalofriantes de la inseguridad en línea encontradas en el Internet Security Threat Report publicado Symantec esta semana.

Este flagelo le cuesta miles de millones de dólares cada año a las personas, a las compañías, a los gobiernos y a la economía mundial. Y por ende uno pensaría que las grandes agencias de seguridad de todo el planeta estarían enfocadas en combatirlo.

Sin embargo, la realidad es otra. En la discusión entre Privacidad y Seguridad Nacional algunos de los actores más influyentes han decidido jugar un rol menos proactivo y más peligroso para el entorno digital. Para la muestra, el FBI.

El reciente enfrentamiento del FBI vs Apple por el iPhone 5C del terrorista de San Bernardino, en el cual la agencia parece haber terminado pagándole a un grupo de hackers para que les dieran acceso al dispositivo, ha abierto una discusión importante: la negativa de la compañía de compartir con Apple el método utilizado (y por ende la vulnerabilidad descubierta en el dispositivo y su software) es una actitud irresponsable, infantil y que pone en riesgo a los millones de usuarios de iPhone 5C de todo el planeta. 

Y es que más allá del incentivo económico que ha creado el FBI para que hackers (buenos y malos) busquen maneras de vulnerar la seguridad de iOS con la promesa de tarde o temprano podrán vender sus servicios a la agencia de seguridad, el hecho de que se conozca que hay una falla que puede ser utilizada para acceder a iOS sobre iPhones 5C – y se hable de algunas maneras de repetirlo – es suficiente para saber que millones de ciberdelincuentes están trabajando en cómo utilizarla para incrementar sus fechorías en un segmento de la población que si bien es más pequeño que los usuarios de Android, es catalogado generalmente como un segmento de mayor poder adquisitivo. 

La discusión es cada vez más profunda y más compleja. Hay aún, sobre la mesa, al menos 67 casos similares al de San Bernardino en los que el FBI está buscando formas de violentar smartphones para acceder a la información que poseen y ya sabemos que el FBI está dispuesto a pagar por ese acceso. Un aliciente para que muchos sigan invirtiendo tiempo y dinero en buscar la forma de hackear los dispositivos. 

El FBI ha abierto una caja de Pandora. Y nadie sabe ni que terminará saliendo de esta ni como cerrarla antes de que sea demasiado tarde.