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Mark Zuckerberg, el gran agitador

Mark Zuckerberg, el gran agitador
Samir Estefan

No creo que sea extremo decir que gran parte de los problemas sociales que vivimos en este momento son el resultado de algo que he llamado “El Fin de la Verdad” y de lo cual he escrito en el pasado. Un fenómeno que no existiría si todos cuanto quieran no tuvieran una plataforma para expresar su opinión -por mentirosa o falsa que sea- y un megáfono para divulgarla a los 4 vientos sin restricciones, sin limitaciones, sin trabas, sin chequeos.

Lamentablemente, pocas plataformas han servido tanto para crear y diseminar información falsa como Facebook. Facebook como plataforma, la que incluye no sólo a Facebook sino a Facebook Messenger, a Instagram y a WhatsApp. Una plataforma en que los esfuerzos por eliminar el hate-speech y las mentiras claramente comprobadas han sido mínimos por su defensa de “la libertad de expresión”.

Diversos estudios han demostrado que ha sido a través de estas herramientas que millones de personas han entrado en contacto con teorías conspirativas tan grandes como QAnon, o las cartillas que iban a volver a los niños homosexuales o el uso de cierto medicamento para curar “mágicamente” el COVID-19 o tan pequeñas como el “violador del barrio”, tan ilógicas como la de que la tierra es plana o tan terriblemente destructivas como el genocidio de los Rohingyas en Myanmar.

Facebook ha sido determinante en permitirle a estos individuos y grupos compartir a diestra y siniestra sus mentiras, convencerse a sí mismos y a otros de ellas y los han llevado incluso a radicalizarse y tomar acciones personales asociadas a esa teoría que los carcorme por dentro.

Pero no son sólo las plataformas de Zuckerberg. Ha sido él, personalmente, quien se ha convertido en el gran agitador.

Un agitador que ha utilizado el creciente nacionalismo trumpiano, que amenaza con destruir las bases de una sociedad democrática como la norteamericana, para defender su creación.

Zuckerberg, directamente, habría utilizado el hecho de que Bytedance -el dueño de TikTok- es una compañía China, para matar 2 pájaros de un tiro:

  1. Reenfocar la atención de los entes reguladores norteamericanos, asociada a las posibles investigaciones por posición dominante, monopolio, privacidad de la información y propagación de mentiras que se intentan abrir en contra de Facebook hacia un “problema más grande” que afecta la seguridad nacional del país, y
  2. Eliminar el que ha sido hasta ahora su mayor -y más contundente- competidor en el mercado.

Un reporte del Wall Street Journal detalle cómo luego de varias reuniones públicas y privadas de Zuckerberg con congresistas, legisladores y el mismo Presidente Trump a finales del año pasado, se comenzó a hablar en los pasillos del Capitolio y de la Casa Blanca sobre TikTok y sobre la amenaza que representaba para los intereses de los Estados Unidos.

¿El resultado? Mientras que Zuck pasa de agache y sigue permitiendo que Trump, sus secuaces y millones de fanáticos sigan compartiendo mentiras y fomentando la violencia de cara a las elecciones de Noviembre (y no sólo allá, acá también pasa con los radicales que no están de acuerdo con x o y decisión gubernamental o judicial) el Gobierno Norteamericano está en proceso de obligar a Bytedance a vender su inversión en TikTok (a una compañía que el Gobierno Trump declare “amiga”. Un Microsoft o un Oracle. No un Amazon).