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Tecnología vs la mano de obra no calificada?

Felipe Lizcano
  • El 17 julio, 2013
  • Diseñador, especialista en gerencia de diseño, con conocimientos en neuro-marketing y automatización de procesos. Aficionado a investigar sobre el impacto de la “usabilidad” en la interacción entre el ser humano, las tecnologías y el ambiente. Dividido entre: el mundo corporativo y el de la comunicación.

Desde hace mucho tiempo existen películas en las cuales los robots realizan hazañas asombrosas en las cuales desplazan al humano totalmente de sus labores e, incluso, lo relevan del poder esclavizándolo y forzándolo a trabajar a cambio de comida. Muchas de esas películas vaticinaban que, para el año 2000, la tecnología relacionada con la inteligencia artificial empezaría a mostrar los primeros signos de dicha catástrofe y, sin embargo, aquí estamos todavía intentando mejorar el funcionamiento de los robots para que, cada vez más, ayuden a mejorar nuestra calidad de vida.

Otro de los miedos de varios grandes pensadores, directores de películas e, incluso , de muchas personas con niveles básicos de educación, es el de llegar a un punto de la historia en el cual los robots o la tecnología, en general, lleguen a realizar todas las labores básicas y operativas que, actualmente, realiza el segmento de la población mundial clasificado como “mano de obra no calificada”, generando un gran nivel de desempleo y un inconformismo generalizado. Esto en países del primer mundo puede darse a la vuelta de unos cuantos años; en contraste, en países como Colombia, suelen encontrarse otras paradojas, como por ejemplo, la de tener un empleado que haga de intermediario entre la máquina que sube “la talanquera automatizada” de los parqueaderos y el cliente que ya previamente ha validado su “tarjeta automatizada de salida” del lugar. En este caso no sólo se tiene a la maquina que hace el trabajo sino a un humano que adorna el servicio, humanizándolo e incrementando los costos del mismo,  que (al igual que los impuestos) siempre son asumidos por el consumidor final.

Seguramente en el momento de automatizar labores, en muchos ámbitos siempre va a existir un periodo de transición en el  cual el usuario final tendrá que acostumbrarse a usar la tarjeta por si mismo (sin la ayuda de un empleado del lugar que haga la intermediación) para poder elevar la talanquera del parqueadero y sacar su vehículo. También, a su vez, el empleado encargado de recibir los tiquetes y hacer la intermediación entre el cliente y la maquina que automatiza el proceso tendrá que salir de su zona de “confort” y tomar cartas en el asunto, bien sea para buscar otro trabajo o capacitarse en el manejo del sistema de los parqueaderos, para poder monitorear y solucionar los problemas que puedan llegar presentarse con la talanquera automática (pues ningún sistema o tecnología 100% a prueba de fallas). Así pues, existen muchos caso que realmente no son nuevos,  en donde la mano de obra tiene que mostrar cierta flexibilidad y disposición para poder interactuar con la tecnología, que muy seguramente tendrá una tendencia a mejorar la calidad de vida del operario reduciendo la cantidad de procesos repetitivos y físicos, que actualmente se realizan en muchos puestos de trabajo. 

Muchos ejemplos de este tipo se pueden visualizar en el siguiente video (que lastimosamente esta en inglés) de TED.com,  en donde Rodney Brooks muestra esta realidad en la cual se debe asumir una actitud positiva frente a la llegada de la tecnología, para incrementar la calidad de vida de muchos operarios por medio de la automatización. Además se hace evidente la situación actual en donde los niveles más bajos de la cadena productiva deben asumir el cambio con dinamismo para no quedarse atrás y mejorar sus condiciones diarias. Es un hecho que, con la globalización, muchos puestos de trabajo tienen una tendencia imparable que está llevando a cada empleado a la especialización en una determinada área o nicho de trabajo para dejar el trabajo operativo a las máquinas. Como dicen las abuelas “zapatero a tus zapatos”: las máquinas a ejecutar y el hombre a pensar.

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