fbpx
Image Image Image Image Image Image Image Image Image Image
Scroll to top

Top

No Comments

Bienvenidos al Futuro (Introducción)

Catalina Valenzuela

Con esta frase, en 1990 el ex presidente Gaviria inauguraba su periodo presidencial y se quedaban atrás una de las elecciones más violentas que hayan habido en Colombia, yo estaba entrando a primer semestre de universidad. Con una frase similar Tony Blair, ex primer ministro británico inauguró The Business Academy Bexley, una escuela del futuro. Era septiembre de 2003, mi primer mes de trabajo como maestra calificada en Inglaterra en ese mismo colegio.TBA, o The Business Academy Bexley era, es, el futuro de la educación, de la idea de educación del gobierno laborista y de los muchos profesores que empezamos nuestras carreras ahí, a pasos donde Kubrick grabó la Naranja Mecánica.  Ahí donde después de la Segunda Guerra Mundial, se inventaron la ciudad del futuro, llena de concreto, sin parques y aislada de Cool London. Ahí en el barrio obrero de Thamesmead empezó el futuro de la educación.  TBA es una academia, un colegio en concesión bogotano o de charter school americano.

TBA también tiene un edificio impresionante, diseñado por Lord Foster, uno de los arquitectos más influyentes del final del siglo XX y más consentido de Londres. Es un edificio futurista,  un edificio donde la tecnología jugaría un lugar determinante en la administración, la pedagogía y en la enseñanza. Las sillas eran de colores, los muebles importados de Italia. Los maestros y maestras eramos un grupo vario pinto de profesionales con experiencias en otros asuntos, con mucha experiencia como pedagogos, un grupo grande de profesionales recién graduados que hacían parte del prestigioso programa Teach First.

El primer día de entrenamiento recibimos flamantes laptops que se conectaban a tableros interactivos que era lo último en guarachas. El gobierno laborista se gastó durante los años de su mandato la bicoca de casi $5 billones de dólares en dotar todas y cada una de las instituciones educativas de esos tableros mágicos y a cada uno y una de los maestros y maestras con un laptop. Y sean todos bienvenidos al futuro de la educación.

No, la cosa no es tan obvia ni tan rápida. Uno puede tener un cuerpo docente que no le tema a la tecnología, como en TBA o uno puede no tenerlo. En realidad da lo mismo porque el resultado, el impacto en el logro académico o en la productividad del maestro o la maestra no mejora por tener un tablero interactivo y un laptop para eso se necesita sentirse cómodo con la tecnología, la tecnología debe ser confiable y debe ser relevante.

Para ser una escuela del futuro o mejor una escuela donde la tecnología representada en computadores, redes y demás sea beneficiosa para todos los involucrados (administración, docentes, estudiantes, padres y autoridades educativas) se deben tener en cuenta estos asuntos, entre otros:

  1. Los docentes necesitan tiempo para aprender a usar la tecnología como herramienta pedagógica. Es decir capacitación.
  2. La administración de la institución educativa debe saber cual es el propósito para usar nuevas tecnologías en las aulas. Lo importante sigue siendo el aprendizaje.
  3. Los padres deben recordar que al colegio se va a aprender y que un laptop o un iPad son herramientas y que si el profesor o la profesora no son docentes efectivos no hay laptop o iPad que valgan.
  4. Las autoridades deben recordar lo mismo que los padres.
  5. Los sistemas deben ser estables y confiables para todos.
TBA y otras escuelas parecidas han tenido curvas de aprendizaje muy empinadas en cada uno de esos aspectos. Cada día más los maestros deben poder usar la tecnología para mejorar su práctica, tener una mayor impacto en su salón de clase o para impresionar al financiador de los equipos. Sin embargo es fundamental entender que la tecnología no es la panacea, no resuelve problemas críticos de la enseñanza ni el aprendizaje.
Pero ayuda, por ejemplo, a personalizar el aprendizaje; los niños pueden aprender a su propio ritimo. También ayuda a hacer maestros más eficientes; se pueden compartir recursos con otros maestros de esa institución o del mundo. También ayuda a los padres; pueden seguir el desarrollo de sus hijos y además pueden recurrir a esos recursos pedagógico para ayudar a Pepito en la tarea, por ejemplo.
A la administración, porque con herramientas tecnológicas se puede hacerle seguimiento al progreso de los estudiantes. Se pueden compartir recursos más eficientemente con otras escuelas, por ejemplo.
Este es un abrebocas, al tema de las escuelas del futuro. Las escuelas del futuro pueden o no tener Tablets y redes inalámbricas, pueden o no tener tableros interactivos. Las escuelas del futuro, las escuelas de hoy, necesitan ser capaces de adaptarse a las necesidades del siglo XXI  que, me parece, son darle a los estudiantes las habilidades para comunicarse adecuadamente, para aprender y aprender durante toda la vida, para ser parte de un equipo y para trabajar solos, para ser creativos en la búsqueda de soluciones y para maravillarse ante los fenómenos naturales o el poder de un poema.