En el 2006 Microsoft era el rey y señor del mercado de computación, con una participación de mercado cercana al 95%. Tal vez por eso, y por la terquedad de Steve Ballmer, fue que no entendió a tiempo el impacto que tendría la revolución móvil. Esa miopía le costó caro a la compañía, relegándolo a una segunda posición cuando medimos el mercado de computación como un todo (computadores, tabletas y smartphones), con una participación que oscila entre el 27% y el 30%, cercana a la de Apple. Un mercado liderado por Google, cuya participación -gracias a Android- puede llegar a un 40% – 44%.
Satya Nadella ha demostrado que no es Steve Ballmer y la transformación que ha generado en la compañía en estos 12 años no sólo se ve en sus resultados financieros, en su capitalización de mercado y en la manera en que lidera técnicamente y comercialmente en conceptos técnicos tan importantes como la Inteligencia Artificial y la Computación Cuántica, sino que se siente en la actitud y espíritu de sus empleados que parecen haberse rejuvenecido 15 años.
Todos los que participamos activamente del mundo tecnológico tenemos claro que el reinado del smartphone está llegando a su fin y que así como este desplazó al PC como el dispositivo principal de la gente, algo llegará para relegarlo a un segundo lugar. Una nueva generación de dispositivos que acabará con la appificación que hemos visto a nivel económico y social en estos casi 20 años y que transformará la manera en que nos conectamos e interactuamos con nuestros dispositivos hacia algo más natural, basado en los avances que nos ha traído la Inteligencia Artificial Generativa.
Satya y su equipo saben que no pueden cometer el error del 2010 y hoy, en el marco del Build 2026, nos mostraron su visión de esa nueva ola de computación con Solara, una plataforma que incluye un nuevo sistema operativo diseñado para ejecutar agentes en una variedad de dispositivos, de los cuales la compañía nos mostró los dos primeros:


Dele una mirada al siguiente video para que entienda de qué estamos hablando (y cuando termine dele una mirada a la imagen destacada de este artículo para que vea que la compañía tiene otros form-factors en mente).
La premisa de Solara es sencilla: ¿Qué cambia cuando los agentes se convierten tanto en una nueva unidad de programación como en una forma emergente de interacción humano-máquina? ¿Qué puertas se pueden abrir cuando le decimos adiós al teclado, al mouse, al touch y a las apps y le decimos hola a los agentes inteligentes?
¿What changes when agents become both a new unit of programming and an emerging new unit of human-to-machine interaction?
La repuesta es: todo. Todo cambia. Y aunque Microsoft no es el único trabajando en ello, quiere asegurarse de estar en el centro de esa revolución. Una revolución que está más cerca de lo que muchos esperan.





