Hace unas semanas listaba los dispositivo que espero ver de parte de Apple en lo que resta del año (si no leyó el artículo lo puede hacer siguiendo este link). En la lista hay de todo: computadores, teléfonos, tabletas, nuevas versiones de dispositivos actuales, nuevos form factorsy aparatos completamente nuevos que le permitirán a la compañía entrar a mercados donde no ha participado hasta ahora y con los cuales pueda ampliar la experiencia de su ecosistema.
La lista, de por sí, es atractiva pero hay algo más interesante: ninguno de estos productos puede existir sin los cambios y adiciones que prepara la compañía para sus sistemas operativos – iOS, iPadOS, watchOS, tvOS, macOS – que veremos en un par de semanas en el WWDC 2026.
Y es que por perfecto que sea el hardware, no es nada si la experiencia que ofrece es mediocre. Ese matrimonio de Hardware, Software y Servicios es lo que ha diferenciado a Apple de su competencia. Esa experiencia del “it just works” es que el que atrae usuarios nuevos cada año y hace que quienes ya estemos no sólo nos quedemos sino adicionemos nuevos dispositivos a nuestro ecosistema cada vez que podemos.
Por eso es que me encanta el Dub Dub y por eso es que estoy emocionado de lo que Apple lanzará en este WWDC 26
Un Dub Dub Especial
Este WWDC es especial. Por un lado porque será el último evento en el que Tim participe como CEO. Y por otro, porque la compañía tiene una deuda con sus fans y con sus desarrolladores. Una deuda derivada de promesas que se quedaron en el aire y que no se lograron materializar en materia de Inteligencia Artificial. Promesas relacionadas con un Siri más inteligente, versátil y capaz que cambie la manera en que nos relacionamos con nuestros dispositivos.
Y es que más allá de los cambios particulares que veremos en cada uno de los sistemas operativos, todo apunta a 2 focos:
- Estabilizaciones y tweaks para ofrecer una mejor experiencia -ya unificada- en cada dispositivo, y
- Un nuevo Siri. Un Siri más inteligente. Que entienda el contexto de cada usuario, que pueda ver lo que hay en la pantalla, que pueda utilizar de forma privada y anónima la información de las aplicaciones no solo para dar respuestas sino para ejecutar acciones. Un Siri que tenga su propia aplicación en la que podemos tener conversaciones que el sistema pueda borrar o que mantenga solo on-device protegiendo nuestra privacidad. Un Siri que funcione como un orquestador entre aplicaciones, que sabe y que, cuando no, se pueda integrar con el sistema que cada usuario desee (ChatGPT, Claude, Gemini, etc). Un Siri más potente que abra nuevas posibilidades.
Y esto es lo interesante. Que ese nuevo Siri, soportado por nuevos modelos fundacionales de Inteligencia Artificial (creados a partir de del acuerdo firmado Google) abre las posibilidades a nuevas experiencias pero, sobretodo, a nuevos dispositivos y a una nueva era en la que, como siempre, Apple no llega primero, pero llega a comandar.





