En el marco del CES 2026, hubo una noticia que no fue tan espectacular como un nuevo robot o gadget pero, sí muy poderosa para las grandes empresas que quieren usar IA empresarial de verdad, en la industria. Hay que recordar que no se trata de usarla por moda o como, se trata de pensar en el problema específico que se quiere resolver antes de buscar una solución técnica.
La empresa de software de código abierto Red Hat, conocida por ser el motor detrás de Linux en miles de servidores corporativos, anunció que amplía su colaboración con NVIDIA, la gigante de los chips de IA, para cambiar la manera en que las organizaciones construyen y operan sistemas de IA a gran escala.
De experimentos a producción: el gran desafío de la IA
Hasta ahora, muchas empresas han jugado con la IA como si fuera una herramienta de laboratorio: prueban modelos, experimentan con algoritmos, hacen demos interesantes… pero cuando llega el momento de poner esa IA en el “mundo real” —donde tiene que funcionar 24/7 con seguridad, estabilidad y ética— las cosas se complican. Esto sucede porque construir un sistema de IA grande no es solo tener buen hardware o buen software, sino la combinación perfecta de ambos, con todo funcionando de forma confiable desde el primer día.
¿Qué es lo que están presentando Red Hat y NVIDIA?
En CES 2026, Red Hat anunció una versión especial de su conocida plataforma Red Hat Enterprise Linux (RHEL) optimizada para la nueva arquitectura de IA de NVIDIA llamada Vera Rubin —un conjunto de chips y sistemas diseñados para ejecutar inteligencia artificial gigante y compleja a la velocidad que las grandes organizaciones la necesitan. Esta versión se llama Red Hat Enterprise Linux for NVIDIA, y lo que hace es darle a las empresas:
Un punto de partida “Day 0”: significa que desde el primer momento en que se despliega la infraestructura, todo ya está configurado para trabajar con el hardware de IA sin tener que hacer ajustes manuales complejos.
Integración con OpenShift y Red Hat AI, por lo cual, la plataforma no solo corre la base, sino que ayuda a orquestar aplicaciones, gestionar la infraestructura y desplegar modelos de IA, todo bajo un mismo sistema. Brindando estabilidad, seguridad y soporte para operaciones críticas —algo que las empresas necesitan más que nunca si quieren que la IA deje de ser solo un experimento y pase a ser una herramienta central de su negocio.

“Rack-Scale AI” una pieza clave!
Hasta ahora muchos sistemas de IA estaban pensados como servidores aislados: uno hace entrenamiento, otro hace inferencia, y hay que hacer malabares para que todos trabajen bien juntos. Con el enfoque “rack-scale” (literalmente, a nivel de bastidor de servidores), Red Hat y NVIDIA están proponiendo un sistema completo donde todos los componentes están diseñados para funcionar como una sola unidad poderosa y escalable.
Esto es importante porque: La IA grande no es solo una cuestión de tener el chip más rápido. Es tener todo lo que hace falta para usarla en producción sin dolores de cabeza.
Por ejemplo: en una fábrica con robots que pueden decidir qué hacer en tiempo real usando IA. Tener solo chips de IA poderosos (como los de NVIDIA) es como tener un motor potente sin carrocería ni volante. Red Hat entra con el “carrocería + volante + sistemas de control” de clase empresarial.
Antes, las empresas tenían que ensamblar piezas por aquí y por allá, muchas veces con errores y largos periodos de prueba y falla. Ahora, con este stack conjunto de Red Hat + NVIDIA, todo llega más integrado, más consistente y con menos riesgos para ponerlo en marcha rápido.
¿Qué significa esto en el mundo real?
Este anuncio no es solo una foto bonita en el CES (como muchos pueden llegar a pensar); es una señal clara de que la IA está dejando de ser un proyecto experimental para volverse infraestructura de negocio real. Las empresas ya no quieren jugar con IA en pruebas aisladas: quieren ponerla a producir, medir resultados y mejorar procesos con confianza.
Y Red Hat, con su enfoque de código abierto confiable y soportado, está apostando a que esa será la forma en que la mayoría de las grandes organizaciones gestionen la IA en los próximos años —especialmente cuando los sistemas sean tan complejos como los que propone NVIDIA con Vera Rubin.





