Personalmente consideraba que para la tecnología aún existían algunas barreras imposibles de cruzar. Creía que los procesos no se podían automatizar de punta a punta. Estaba convencido de que siempre se requería la intervención de un humano. Especialmente en aquellos momentos en donde es necesario interpretar o decidir. Por ejemplo, un computador no podría traducir correctamente un discurso, pues hay un cierto tono en el lenguaje que jamas se podría reconocer sin intervención humana.

Pero creo que estaba equivocado. Luego de ir al evento de Watson que organizó IBM, escribí sobre las primeras nociones de mi entendimiento de la inteligencia artificial. Con un poco de entrenamiento, las máquinas son ahora capaces de reconocer ciertos patrones comunes e interpretar o tomar decisiones bastante acertadas.

Si, los computadores pueden hacer prácticamente todo lo que un humano puede hacer. Nace la pregunta que asusta a muchos. ¿Nos vamos a quedar todos sin trabajo en el futuro? Creo que podemos estar tranquilos. Los computadores no pueden, y posiblemente nunca podrán reemplazarnos completamente.

Hay una diferencia fundamental entre los computadores y la mente humana

Según Elon Musk, el creador de SpaceX, Tesla y PayPal, entre otros, vivimos en una versión de “The Matrix”. La trayectoria de avances nos ha llevado a pasar del telebolito a la realidad virtual en cuestión de 40 años. Solo imaginen por un instante a donde nos puede llevar el ritmo de avances en 10,000 años, que en últimas no es nada para la historia de la humanidad.

El Telebolito nos dejó boquiabiertos hace menos de 40 años
El Telebolito nos dejó boquiabiertos hace menos de 40 años

El asunto es que, a pesar de los avances en la inteligencia artificial, aún no es posible generar conciencia a través del software. La confusión puede estar arraigada en la idea de que la mente humana es una pieza de software muy sofisticada. Una metáfora que ha sido usada recurrentemente en las películas. Pero es muy posible que hayamos olvidado que se trata de una metáfora. La mente y los computadores funcionan de una manera completamente diferente.

Por siglos, lean a Pitágoras si quieren entender desde cuando estamos hablando de esto, el ser humano ha intentado describir matemáticamente su entorno. Estamos muy lejos de entender como funciona la mente humana. Tenemos clarísimo que no funciona de manera binaria, describiendo cada situación con 1 y 0, como lo hacen los computadores. Esa es la diferencia fundamental.

Los computadores asisten y complementan, pero no reemplazan

La inteligencia artificial está diseñada para asistir al humano en sus decisiones. No para reemplazarlo. El alcance de las aplicaciones de inteligencia artificial sigue siendo muy estrecho. Podemos usar AI para encontrar perspectivas muy puntuales sobre problemas muy particulares. Pero el asunto sigue siendo un juego de probabilidades.

Un reciente estudio de McKinsey sobre la automatización del trabajo llegó a una conclusión similar. El reporte, construido sobre la base de actividades y no de profesiones, encontró que muchas actividades serán automatizadas en el futuro muy cercano. Pero serán muy pocas las profesiones que desaparezcan.

El asunto es que, en efecto, la inteligencia artificial reemplaza algunas, pero no todas, las actividades de un trabajo. Como consecuencia lo que veremos son cambios en la manera como trabajamos y no necesariamente reemplazos. Por ejemplo, un doctor pasará menos tiempo diagnosticando pacientes, una actividad en la que la inteligencia artificial es mucho mejor que la humana. Pero el doctor podrá dedicar mas tiempo a conocer y empatizar con el paciente y a llevarlo emocionalmente por el proceso de recuperación.

Obviamente que algunas ocupaciones clericales serán innecesarias. En el Banco Agrario, donde trabajé hasta hace unos días, detectamos varios cientos de empleados cuyo trabajo consiste en copiar y pegar información de un sistema a otro. Ese tipo de posiciones son innecesarias, y seguro que se podrán usar de una manera diferente. Por ejemplo, para hablar con clientes y explicar opciones financieras que soporten sus decisiones.

Así que tranquilos, no vamos camino a tener un HAL 9000 que domine completamente a nuestra civilización. Vamos camino a tener mas información acerca de nuestro entorno y a tener un mayor nivel de empatía con las empresas. ¡A mi me entusiasma ese futuro!

  • Carlos Duarte

    Felicito al autor por clarividente. La I.A. apenas tiene unos 70 años (Alan Turing, 1950) y ya esta en condiciones de dogmatizar entre lo que puede y no puede hacer. Habemos muchos que pensamos diferente.

About Andrés Waldraff

Geek de corazón, pero administrador de profesión, estoy sentado en la confluencia entre los negocios y la tecnología. Soy emprendedor e inversionista. Hoy dedico mi tiempo a mi mayor pasión, impulsar la innovación empresarial a través del emprendimiento. Me puede encontrar en Twitter como @awaldraff

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