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Opinión: Web 1.0, Web 2.0, Web 3.0 … Web n.0?

Staff TECHcetera

El Mono Hoyos es un colombiano orgulloso; nacido en Bogotá en el ’76. Cree en un mejor futuro para el país, y está convencido que los medios digitales son la democratización para el mundo. Este post fue publicado originalmente en su blog.

Hoy en día muchas de las publicaciones, los  medios, blogs, etc., comentan mucho acerca de Web 1.0 y más aún de Web 2.0 e incluso de Web 3.0 y hablan del tema con una propiedad admirable. Sin embargo, muchas veces quedamos en las mismas o más confundidos; esa admirable propiedad se diluye en la escases de análisis. Sin buscar ser pretensioso, intentaré darles una explicación al tema.

Los inicios de la internet (por allá alrededor de los 60´s) comenzaron – no como internet, ya que este término se acuñó después –  sino como una serie de redes independientes que fueron surgiendo en diferentes momentos. Dichas redes o networks independientes tenían a grandes rasgos un común denominador; eran redes que permitían a computadores hablar con computadores, tal cual una comunicación en doble vía. Principalmente surgieron a partir de la investigación de científicos y en principales escuelas tecnológicas del mundo. Dichos networks diferían entre sí básicamente porque funcionaban bajo protocolos (lenguajes electrónicos) independientes y diferentes.

No fue sino hasta los 80´s que se comenzó a dar la unificación de estos networks. Está llegó con el desarrollo de protocolos de unificación de networks (TCP/IP), lo que en últimas, ahora sí, sería lo que conocemos como internet.  Como es de imaginarse, su potencial fue rápidamente identificado por los gobiernos y los militares, lo cual dio un impulso adicional a su proliferación debido a su inversión. Pronto, su potencial comercial fue identificado y comenzó a ser aprovechado por las principales marcas. Es acá donde a mi parecer comienza lo que se conoce como Web 1.0, aunque en ese entonces no se conocía así.

Las grandes marcas, con el afán de sacar provecho de este nuevo medio – ¿a quién acudieron? – pues obviamente a sus agencias de publicidad, que pronto se pusieron en la tarea de explorar y diseñar para este nuevo medio. Pero fue acá donde surgió la principal característica de la Web 1.0; la unidireccionalidad de la información. Doctos en la publicidad y comunicación tradicional, estas agencias comenzaron a diseñar para internet de la misma manera: con un tono más de discurso, que de conversación.

Con el pasar del tiempo, surgieron millones de páginas Web 1.0 y con el tiempo, diseñadores audaces comenzaron a incluir en sus desarrollos los pinitos de lo que sería posteriormente conocido como Web 2.0. Desarrollos tales como los e-mails, los chat rooms o los comentarios a los artículos (entre otros) que comenzaron a explotar esa conversación entre usuarios que se había perdido. La red iba rumbo a recuperar sus raíces. Pero para que esto se diera de la forma que ocurrió, la red tuvo una fortuna dentro de una desgracia.

Como muchos saben, a finales de los 90’s y comienzos de este siglo, la proliferación de websites era algo común.  Ya estábamos explotando modelos de monetización dentro de los websites algunos enfocados a los usuarios y otros a anunciantes; comenzamos a ver sitios web muy exitosos como Yahoo! o AOL, que parecían definir un camino financieramente muy prometedor. En el papel, muchas ideas eran fabulosas,  y prometían ser negocios muy rentables. Todo el mundo quería participar en internet, y este sentimiento vino acompañado de un boom en la inversión en internet. Era el nuevo gold rush de nuestros tiempos, y los inversionistas entregaban dinero a cualquier idea que fuese convincente y tuviera un modelo financiero prometedor. Pero muchos fallaron en lo principal: En la experiencia del usuario.

Todas esas ideas carecían de lo mismo, de usuarios y de medios reales de satisfacer a los pocos que había, así que pronto se convirtieron en elefantes blancos que segundo a segundo perdían su valor (literalmente en NASDAQ) y que en últimas resultaron en lo que todos conocemos como la burbuja de internet, que a más de uno dejó con una mano adelante y la otra atrás. Las ideas eran buenas, pero en muchos casos eran muy buenas para el momento; internet era muy lento y lo que en el papel era fantástico, en la realidad no funcionó ya que la experiencia del usuario era mala, lenta y aburría rápidamente.

Pero esta burbuja no trajo solo cosas malas. También cosas buenas. Muchas de las compañías que surgieron, fueron aquellas para dar soporte a este boom digital; muchos invirtieron en redes de fibra óptica; desde interoceánica hasta la conocida última milla (el último tramo de interconexión hasta llegar a los usuarios). Se realizaron grandes inversiones en plataformas de interconexión. Estos grandes inversionistas, también fueron víctimas de trazar crecimientos basados en el crecimiento digital y no en la adopción del usuario, y muchos también cayeron en la quiebra.

Pero lo bueno ya estaba hecho; se había interconectado al mundo con fibra óptica, y mejor aún, al haber sobre oferta de estos servicios y muchos de sus dueños quebrándose, lo que resultó en una accesibilidad sin igual (y muy barata) para los usuarios. En cuestión de 4 años (o menos) estábamos ya librados de los módems y conectados rápidamente con todo el mundo (bueno, no todo el mundo ha dejado los modems todavía).

La burbuja nos trajo velocidad a bajo precio en las conexiones, con lo que la adquisición del servicio tuvo un crecimiento sin precedentes. Además continuó el desarrollo de hardware que cada vez más aceleraba la velocidad de procesamiento de la información, aumentando así la cantidad de información que los dispositivos podían procesar. Pero esto no fue lo único bueno que trajo. Con la velocidad (y con el aprendizaje que dejó esa experiencia tan traumática), comenzaron a verse desarrollos que tenían un mayor enfoque a lo que hoy es toda una disciplina: usabilidad y diseño (UX) que se enfoca en la optimización para la satisfacción del usuario en el momento de desarrollar websites, pleataformas y todo tipo de interface.

Consientes que lo fundamental era que los usuarios estuvieran a gusto, que sus experiencias fueran positivas y generaran repetición y fueran convirtiéndose en leales hacia los sites, comenzó una era de desarrollos acompañados por una inversión más analítica que no desembolsaba millones a las ideas en papel, sino a los start ups que demostraban que realmente tenían potencial pare monetizar a futuro.

Es más o menos en este mismo momento que comenzamos a hablar del término acuñado por el reconocido Tim O’Reilly: “Web 2.0”. La proliferación de sitios enfocados a la experiencia del usuario, llevó a estos a un mayor enfoque a tener en cuenta lo que el mismo usuario estaba buscando. Con el paso del tiempo, la selección natural digital fue dejando obsoletos aquellos sitios que solo proponían información (Web 1.0), para dar paso a aquellos donde el usuario era el centro de la relación y se fueron perfeccionando los canales para no solo enviarle mensajes al usuario, sino también para escucharlo y recibir los mensajes de este (o al menos monitorearlo). Es por esto que la Web 2.0 se explica muchas veces como la de comunicación Bidireccional; el regreso a lo fundamental de aquellos networks de los 60’s, pero ya todos interconectados por los protocolos (que obviamente van avanzando cada vez más).

Con todos estos nuevos desarrollos, los hábiles digitales fueron implementando métricas a sus sitios webs; para recibir inversión o convencer a anunciantes, era necesario comprobar el éxito o el potencial del sitio web para tenerlo. Esto obviamente resultó en que se ha ido perfeccionando con el tiempo la consecución de métricas, incluso con sitios prestadores de servicios dedicados a esto.

Se ha evolucionado ya no solo para obtener las métricas de un solo sitio. El enfoque es a realizar un seguimiento de los comportamientos del usuario en el sitio propio, pero también en su interacción en otros sitios en Internet. Hoy en día, a través de los muy mencionados cookies y de los otros no tan mencionados pixeles, es posible realizar el seguimiento al usuario tanto fuera (cookies) como dentro (pixeles) de un sitio.

Los dos son pequeñas líneas de código que se instalan y que monitorean el comportamiento del consumidor moldeando constantemente un perfil psicográfico de este; perfil de gran valor para los anunciantes. Los cookies se instalan automáticamente en nuestros navegadores como una firma digital, y transmiten nuestra actividad al dueño del cookie. Los pixeles deben instalarse intencionalmente en los landing pages de un website, y estos nos indican qué páginas del website son visitadas por el usuario. Una estrategia bien planeado y diseñada se puede lograr un seguimiento desde que un usuario ve un comercial (digital Ad) en cualquier lugar, hasta que este realiza una compra (conversión) en el website de ese mismo anunciante. Se imaginarán ustedes lo que esto implica en términos de relevancia y de conocimiento del usuario para aquellos en el mundo del mercadeo y en la optimización de la estrategia hacia las conversiones.

Cada vez más ese tono de discurso hacia las masas (como pescar con dinamita) que fue heredado de los medios tradicionales va evolucionando. El conocimiento que día a día se va adquiriendo de los usuarios a través del monitoreo de su actividad digital le permite a los anunciantes enfocar mejor el discurso enviando mensajes que tienen una mayor probabilidad de importarle al usuario (relevancia), y que en últimas conducirán a una mayor conversión deseada. Tengan presente que cada interacción online que tenemos (bueno, todas donde no se use el no-follow en el código) está alimentando nuestro perfil (vale aclarar que el perfil no es uno solo, pero si generalmente los gigantes como Google y otros no se detienen al momento de alimentar los perfiles). Es por esto que cada vez más los anuncios publicitarios tienden a tener más relación con las actividades online que realizamos. Si he estado buscando palos de golf, es muy probable que comience a recibir publicidad de bolas de golf, tees, etc. Los mejores a mi forma de ver que aplican son los de Amazon.

Esto obviamente ha traído fuertes discusiones en lo que concierne a la privacidad, tema que trataremos en otra ocasión. Por mi parte prefiero que la publicidad que reciba se muy relevante y relacionada con mis intereses y no estar recibiendo siempre descuentos de spa’s. Prueba de esto, es que mi novia y yo compartimos un Mac, pero cada uno utiliza un navegador diferente y así recibimos publicidad diferente; ella feliz con sus temas de moda textil, y yo con mis temas de mercadeo digital.

Una muestra máxima de lo que es la Web 2.0 son obviamente las redes sociales; la conversación digital en su máxima expresión. Todas estas plataformas ofrecen múltiples formas de comunicarnos entre nosotros (y si se hace inteligentemente, de que las marcas también se comuniquen con los usuarios). Pero aunque no es harina de otro costal, si es un tema que amerita varios posts de este blog.  Los habrá. Por ahora tengan presente que las interacciones tanto con amigos como con los sitios web también son monitoreados y en últimas van alimentando nuestros perfiles de comportamiento digital. Esto incluso incluye nuestra interacción vía smartphones, tabletas, y todo tipo de interface que utilicemos para navegar.

Actualmente mucha gente ya está hablando que estamos en la Web 3.0; la web semántica. Yo no lo veo así, pero haré mi punto explicando que es esta web semántica:

Con la constante evolución en hardware y software, cada vez más la comunicación y las conexiones incrementan su velocidad. Esta velocidad de procesamiento tanto de servidores como de los computadores portátiles y el rápido flujo de la información por las redes, han posibilitado el acceso a información incluso antes de dar enter; el red está detectando la semántica en lo que escribimos. El mejor ejemplo de esto es cuando se comienza una búsqueda en Google sobre cualquier algún tema, y se puede ver como antes de finalizar las palabras o la frase, ya van apareciendo resultados (¿si lo han visto?). Los sitios ya están reconociendo lo que vamos diciendo y producen resultados acordes. Muchas veces esta es la definición que se da de la Web semántica, pero acá se quedan cortos.

Este reconocimiento semántico tiene un impacto que va mucho más allá ya que alimenta aun más la inteligencia de la Internet. Lo que vemos es lo que nos va apareciendo en pantalla y vamos escogiendo sin tener que esforzarnos mucho, pero lo que ignoramos es que sea cual sea el resultado, si nos gustó o no, se está midiendo y se va alimentando nuestro perfil.

Ahora bien, imagínense esto a una escala más allá del individuo. Todos estamos siendo medidos, y ya no solo pueden hacerse perfiles unipersonales, sino que se va generando una inteligencia colectiva digital. El factor de interacción social se torna muy relevante (P2P) y también se comienza a tener en cuenta para generar perfiles. Siguiendo con el ejemplo del golf, cuando me identifican como un potencial comprador de, digamos, ropa de golf, no solo me ofrecen otros productos relacionados al golf, sino que ya me pueden ofrecer ropa de golf que otros usuarios con perfiles de consumo similares a los míos han comprado, apostándole a que podrían ser más relevantes aun y provocar una mayor posibilidad de conversión. De esta manera, se va alimentando una inteligencia artificial digital ya no solo unipersonal sino también colectiva y entrelazando usuarios. Ese es el verdadero impacto de la web semántica, pero todavía no creo que sea web 3.0.

Erróneamente asumimos que la web 2.0  es como si estuviéramos hablando de una actualización de software; de lanzamientos de nuevas versiones, pero en realidad considero que la web se actualiza en ese aprendizaje constantemente, y sumado a los avances en software y hardware, cada día aprende con más velocidad. Citando a  El término acuñado para esto (por el mismo Tom O´Reilly) es Web Squared, que describe mejor la constante fusión entre el mundo y la red. Con el paso del tiempo, la tecnología se incorpora en más y más implementos de nuestro diario vivir; neveras inteligentes, casas inteligentes, carros inteligentes, en general objetos conectados a la red que generan más y más información que es recolectada por la web potencializando mucho más ese conocimiento de los usuarios. Ejemplos tales como la realidad aumentada (augmented reality) también definen como damos otras dimensiones a nuestra interacción digital con el mundo real. Esto también genera más y más información que sigue alimentando nuestro perfil.

Más que una serie de pasos 1.0, 2.0, 3.0….. n.0, considero que esta evolución es más como la sumatoria de una serie geométrica hacia una mayor inteligencia artificial de internet. Puede que me equivoque y que haya un cambio que amerite el 3.0 como un milestone en la evolución de la web. Espero igual poder experimentarlo.