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Dos engaños típicos de la industria tecnológica

Andrés Felipe Sánchez

A algunas marcas se les nota el desespero. Otras simplemente tienen como modelo de negocio venderle humo a sus clientes. Quiero ilustrar lo anterior con un par de ejemplos que me han llamado la atención.

Me encontré recientemente con un producto muy interesante de Sony. La tarjeta SR–64HXA. Ya había criticado en el pasado la estrategia para nombrar productos que usan algunas marcas, pero ese no es mi punto. La SR–64HXA es una tarjeta SD perfectamente normal que promete “Sonido Premium”. Cuesta 155 dólares, mas o menos 10 veces lo que cuesta una tarjeta SD en el mercado. Me pregunto que tiene que ver el “sonido premium” con la tarjeta. Según Sony, esta tarjeta produce menos sonido eléctrico al leer datos.

SR-64HXA.0.0

Suponiendo que en efecto los científicos de Sony desarrollaron esa tecnología y que funciona, mi opinión es que su impacto sobre el uso que pueda dar a los dispositivos donde la use es tan pequeño que ciertamente no vale la pena. Se ve como engaño, cuesta como engaño, luego deber ser un engaño.

Este producto de Sony me hizo recordar de los cables HDMI de una empresa llamada Monster Cable. Monster cobra mas de 100 dólares por un cable HDMI, cuando en el mercado se consiguen cables similares por menos de 10 dólares. Monster también argumenta que gracias a su tecnología las imágenes se ven mejor y el sonido es mas puro. Pero tengo mis dudas. No soy experto pero hago la siguiente reflexion lógica. HDMI es una especificación técnica de unos cables. Los cables que usan esa especificación llevan señales digitales. Es decir que a través de ellos se transmiten “unos y ceros” que son posteriormente decodificados en el dispositivo de destino. Contrario a lo que sucede con tecnologias análogas, donde hay una degradación de la señal, en el caso digital o los “unos y ceros” solo tienen dos posibilidades: o llegan a su destino, o no llegan. esta es la razón por la cual en una mala linea de teléfono análoga, se escucha ruido (o lluvia dirían otros), mientras que en una digital se escucha la voz de los interlocutores con interrupciones.

Si esto sucede así, me pregunto si el cable tiene alguna incidencia sobre la calidad de contenido. Obviamente el secreto del cable es que los “unos y ceros” lleguen a su destino. Pero por principio eso debe suceder, de otra manera el cable estaría cortado. Desde mi ignorancia me puedo imaginar que la calidad del contenido no tiene mucho que ver con el cable sino con el “ruido” que se incluyo en la digitalización del sonido o imagen que se está transmitiendo. Los Monster Cable son un engaño, al menos cuando tienen un precio que supera 10 veces el precio normal del cable. Obviamente entran también a jugar la calidad en la construcción y en los empalmes.

Sería interesante conocer la perspectiva de un experto. Mientras tanto recomiendo usar el sentido común con este tipo de productos. Si el cable o tarjeta vale 10 veces lo que vale una normal, tiene que haber algo raro. Lo mismo debe suceder al revés, si vale 10 veces menos que la mayoría de los productos ¡tiene que ser un engaño!