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Oye R2D2 ¿te gusta Picasso?

Andrés Felipe Sánchez

Puedes leer este artículo con un pedazo de cartón colgando de tu cuello con la frase “El Final está cerca” porque ahora las computadoras son capaces de juzgar el nivel de creatividad humana en una pintura.

El profesor Ahmed ElGammal de la Universidad de Rutgers, experto en visión computacional, trabajando con el departamento de arte de dicha universidad, desarrolló un algoritmo que permite que a una inteligencia artificial evaluar el nivel de creatividad de una determinada pintura. Para tal fin, lo primero fue establecer una definición de creatividad para que la computadora juzgara lo que se le presentaba, el Doctor ElGammal usó entonces la dada por Kant en la que para que algo pueda ser llamado creativo debe ser a la vez “original y ejemplar”, por lo que el programa se fijó en el rompimiento de los paradigmas artísticos y en cómo, la pieza marcó tendencia después de su aparición.

El algoritmo funciona porque en su núcleo se esconden una serie de transformaciones matemáticas  que, mediante un procedimiento llamado “Redes de Problemas de Centralidad”,  permiten la detección de patrones, en este caso pudo identificar “patrones creativos” mientras era alimentado con la información de 1.700 obras maestras; hay que tener claro que para poder obtener los resultados más objetivos posibles, era necesario especificar las fechas de creación de las mismas, en orden medir correctamente su influencia sobre el mundo artístico. Después de todo, el contexto es una variable que determina el grado de originalidad de cualquier creación humana.

Teniendo en cuenta lo anterior, fue interesante ver cómo piezas como “El grito” de Edvard Munch marcaron un alto valor creativo mientras que el caso de Da Vinci, “Juan el Bautista” le ganó con creces a la “Mona Lisa” (no nos mintamos, no es la mujer más bella del mundo). Básicamente todas las mediciones fueron capaces de entender al autor, su obra y su tiempo en conjunto.

Este estudio puede sonar como una mera historia de cómo la tecnología es capaz de llegar cada vez más lejos en nuevos campos; sin embargo hay que entender que el poder apreciar algo, implica que hay un ejercicio de percepción en la inteligencia artificial que es capaz de apreciar lo que se le pide que analice, mediante el uso continuo de los algoritmos basados en redes de problemas, los sistemas crearan estructuras cada vez más complejas y quién sabe quizás en algún momento y en las palabras de Wilde, “El crítico se convierta en artista”. ¿Colgarías en tu sala un cuadro pintado por tu smartphone?

Pd: me muero por saber si alguien adapta esta tecnología al mundo de la música, ¿Qué dirá la máquina sobre el reguetón ?

Andrés Felipe Sánchez 
@innovandres