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Mis aventuras de estudiante en línea (y mis desventuras también)

Catalina Valenzuela

He escrito hasta aburrirlos y aburrirme sobre la relevancia del e-learning o el aprendizaje en línea, de las oportunidades y amenazas que ofrece. De lo importante que es aprovechar las ventajas de la Web para aprender habilidades nuevas etc etc etc. Pues pasé del dicho al hecho y quiero contarles un poco como ha sido la aventura.

Me inscribí en dos cursos: uno es gratis abierto para todo el mundo (curso 1) y otro es pagando, si es cerrado (curso 2).  Mi motivación para ambos cursos es puramente de desarrollo profesional, tal cual como tomar un diplomado o unos cursos de actualización. Así pues empecé muy entusiasmada a entender, desde el punto de vista del estudiante como esa cosa del elearning. Y en realidad, la conclusión (y puede dejar de leer ya) es que en línea y en vivo y en directo lo que cuenta es lo mismo: presentarse, la interacción, la relevancia de los materiales, el uso adecuado de la tecnología (incluyendo el libro, el lápiz y la calculadora), y la posibilidad de colaborar.

Lo que ha hecho que el curso 2 sea más valioso como experiencia, que haya aprendido más es básicamente que existen mecanismos de interacción “sofisticados”. El curso 1 solo tiene un grupo en LinkedIn donde cada miembro va conversando de lo que quiere y como quiere. Las preguntas del instructor no son respondidas y  ni siquiera se ha presentado. Uno podría pensar que en línea ni importa presentarse, que en línea da igual si uno “se conoce” o no. Si da lo mismo, nada como ser anónimo o por lo menos tratar de serlo. En la Red como en la vida real, nada reemplaza a : “Mucho gusto soy Catalina. Me interesan la educación y la tecnología. bla bla”. No hay que olvidar que la red es un espacio de comunicación donde las reglas básicas de cortesía deben cumplirse y más todavía si uno está en una misma clase.

Después de saludarse viene el tema de como mantener a todo el mundo comprometido, “engaged” pues nada más complicado. En vivo y en directo y en línea, las distracciones son miles pero una de las formas de mantener a los estudiantes comprometidos es con discusiones interesantes, con material de trabajo bien elaborado que permita escalar los conocimientos adquiridos con espacio de conversación/discusión, con espacios de reflexión y con espacios de colaboración. Esas son las características de un curso memorable frente a otro francamente aburrido e insípido.

Las discusiones interesantes tienen varias formas de explorarse en un curso: dejar una pregunta inteligente e interesante que genere conversación pero que obligue a todos los participantes a haber leido el material, a traer su experiencia profesional a la mesa. En un curso usamos el “muro” de Linkedin, en el otro usamos un “Facebook” semi cerrado donde solo los inscritos en el curso pueden participar. El muro de LinkedIn parece una colcha de retazos nada es coherente y cada uno va abriendo más y más discusiones. En el “Facebook cerrado” las discusiones solo pasan en un lugar claramente etiquetado y el instructor claramente está comprometido con la discusión. Deja comentarios y sobretodo lidera el tema para que nadie se salga del tema. 

El material, el contenido hace o deshace el curso, sobretodo en un curso en línea porque el material es el corazón de lo que uno puede aprender más allá de la conferencia del profesor (sea está asincrónica o sincrónica). El curso 1 da grima por lo anticuada, si la clase es exactamente igual a las clases que yo tomé en la U hace más años de los que a veces quisiera: una presentación, un artículo o dos y un quiz. Y listos….Ah? Es que del siglo XXI ya han pasado casi 12 años.  En el curso 2, el material es de antier. Es moderno, usa al máximo la tecnología,todas las semanas hay una herramienta nueva para descubrir o trucos para usar mejor las herramientas Web 2.0.  Puede que sea un problema de objetivos del curso pero ¿ a quién en el 2012 se le puede ocurrir diseñar un curso sin uso de herramientas Web 2.0?

Ahora más que nunca entiendo a los nativos digitales quejarse de sus profesores en el colegio y en el universidad: es MUY MUY aburrido oir alguien resumir un artículo y que después le hagan un quiz de lo mismo sin ninguna reflexión.

Mi aventura y mi desventura de estudiante en línea me llevan a la misma conclusión de cuando estaba en una clase tradicional. Si no hay discusiones interesantes, si el material no es relevante y si el aprendizaje es de migo conmigo no hay la más remota posibilidad que se aprenda algo, que el estudiante se motive que quiera caminar la milla extra, o dar un paso más. Tanto en vivo y en directo como en línea, los profesores, los instructores y los estudiantes deben aprovechar al máximo lo que ofrece la tecnología y entender que una presentación de Power Point es tecnología arcaica frente a las posibilidades que existen hoy (y no cuestan un ojo de la cara, la mayoría de las herramientas son gratis).