“En lugar de gastar cientos de dólares en el iPhone que tanto desean, tal vez deberían invertir en el cuidado de su salud” – Jason Chaffetz – Representante Republicano por el Estado de Utah

Tal vez recuerden el Plan Vive Digital. En su momento fue considerado el mejor plan gubernamental de adopción tecnológica en el mundo. Hoy el plan es un esperpento. Los políticos, como el ministro actual, lo convirtieron en una plataforma electoral. Pero en su concepción original era una vía comprehensiva hacia cerrar la brecha digital en Colombia. Teóricamente se esperaba que hubiera una relación directamente proporcional entre la adopción masiva de la tecnología y el crecimiento económico del país.

Aunque es difícil comprobar la relación de causalidad entre adopción tecnológica y crecimiento económico, hoy es evidente que la tecnología es una necesidad básica de los ciudadanos. Tanto así, que el año pasado el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas declaró al Internet como un derecho de la humanidad, poniéndolo al mismo nivel del trabajo y la educación.

No obstante, algunos políticos, como Chaffetz, aún consideran que un smartphone es un lujo. ¿Necesita mas ejemplos? Cuando discutimos eliminar los aranceles de importación de los smartphones con el fin de impulsar su adopción, el entonces director de impuestos de Colombia argumentaba que “sobre su cadaver iban a quedar exentos los juguetes de los ricos”. Es claro que los políticos son dinosaurios tecnológicos. Estoy seguro de que hay intereses ocultos detrás de las recientes decisiones respecto al sector de tecnología local. Pero permítanme ser ingenuo y pensar que en realidad es que no entienden.

El smartphone es el pilar de la economia colaborativa

La economía colaborativa, personas que se emplean a si mismas y encuentran actividad remunerada a través de plataformas digitales, crece cerca del 30% anual. En subsectores como el transporte, la tasa puede llegar a ser hasta del 50%. Un estudio de la consultora McKinsey llegó a la conclusión que mas de 160 millones de personas viven de la economía colaborativa. Estamos hablando de una porción muy importante de la economía global.

En países con tasas bajas de educación superior, como Colombia el uso de un smartphone como plataforma de trabajo informal se vuelve crítica. Y con la tecnología llega la formalización. Servicios como Hogaru, Rappi, Tappsi, etc…, se convierten en el primer paso para que estas personas accedan a algunos de los beneficios de la economía formal. Se trata de gente que pertenece a los segmentos mas pobres de la economía. Entonces, ¿por qué quieren los políticos aumentar los costos operativos y subir las tasas impositivas de estas personas?

WhatsApp y el camino hacia el costo 0 de las telecomunicaciones

Los servicios de telecomunicaciones van a ser gratuitos en el futuro muy cercano. Ya hemos visto el efecto devastador sobre sus resultados financieros, cuando Skype y otras aplicaciones de comunicación eliminaron por completo el concepto de la larga distancia y las lineas fijas. Prácticamente lo único que necesitamos ahora es una conexión rápida a las redes de datos. E incluso ese costo viene bajando rápidamente. Entre mas personas usamos la infraestructura existente, mas barata es la misma para todos. La única forma que tiene una telco de recuperar sus inversiones, será ofrecer servicios de valor agregado a través de sus canales de comunicación. De lo contrario seran “tubos tontos” e inútiles. Pero esto es difícil de hacer y no le gusta a los empresarios de ese sector.

Para el ciudadano común, la comunicación barata es una revolución. No es solo el alivio económico, hay un aumento evidente en la productividad. Reducciones en desplazamientos, reacción rápida ante situaciones inesperadas, salud, seguridad, productividad, ahorro. Si se pudiera medir, me atrevería a asegurar que mas del 50% del PIB de Colombia pasó en algún momento por una aplicación de chat como WhatsApp. Entonces, los políticos que quieren regular el uso de la nube y de servicios abiertos por internet, ¿defienden los intereses de los ciudadanos, o de las compañías de telecomunicaciones?

Cerrar la brecha de ingresos en el mundo rural

Para elaborar el plan estratégico de 5 años del banco donde fui Vicepresidente de Planeación y desarrollo corporativo, conversé con varios actores de la ruralidad. Encontré que un campesino paga 1.4 pesos por insumos que el fabricante está dispuesto a venderle por 1 peso. Así mismo, los consumidores pagamos hasta 10 pesos por productos agrícolas sin ningún procesamiento o valor agregado. El productor recibió solo 1 pesopor esos mismos productos. En ambos casos, el diferencial esta sustentado en gran medida por una cadena velada, e innecesaria, de financiación de efectivo. En su momento propuse que el concepto que debería guiar la estrategia del banco era “entre menos efectivo llevamos a la ruralidad, mas cerramos la brecha de ingresos en ella”.

Esto, obviamente, solo es posible si se aprovechan las tecnologías. Si el intercambio de los pagos se hiciera de manera electrónica, la economía rural podría generar ingresos adicionales por mas del 50% de su tamaño actual. Ya todos los municipios de Colombia están conectados con fibra óptica. Una proporción importante de los campesinos ya tienen smartphones en sus bolsillos. Para que el banco lo haga, solo faltaría la voluntad de diseñar un modelo de atención y relacionamiento digital. Para evitarme problemas y señalamientos, dejo a su imaginación determinar quienes se opusieron a esa iniciativa…

About Andrés Waldraff

Geek de corazón, pero administrador de profesión, estoy sentado en la confluencia entre los negocios y la tecnología. Soy emprendedor e inversionista. Hoy dedico mi tiempo a mi mayor pasión, impulsar la innovación empresarial a través del emprendimiento. Me puede encontrar en Twitter como @awaldraff

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