“La burocracia defiende el statu quo mucho después de la época en que el quo ha perdido su estatus”.

Laurence J. Peter

La economía colaborativa llegó para quedarse y para alterar el orden en nuestro país, tradicional por excelencia, temeroso al cambio, en donde algunos terratenientes quieren hacerse pasar por empresarios y hacen lo que sea por no perder la ‘rentica’ de su pedazo del mercado aún a expensas del deterioro del bienestar del consumidor.  Esta situación se ha mantenido en el tiempo debido a que la clase política dirigente ha cedido a los intereses de grupos económicos del país por mantener su posición en el mercado, evitando el ingreso de nuevos competidores e innovaciones.

Lo sucedido con Uber a finales de noviembre con la expedición del decreto 2297 del Ministerio de Transporte, nos muestra como el Gobierno nacional le dio la espalda a los usuarios que estaban cansados del servicio de los taxistas, al pretender regular el servicio de la plataforma tecnológica imponiéndo entre otros requisitos; contratos con terceros –¿Desconocimiento de los principios de la economía colaborativa por parte de los políticos de turno o una clase política que cede ante las presiones de un grupo como el de los taxistas, capaces de amenazar al gobierno con el bloqueo de vías? La economía colaborativa es un sistema económico en el que se comparten e intercambian bienes y servicios a través de plataformas digitales. Es necesario revisar los beneficios de este modelo para el conjunto de la sociedad y cómo beneficia al ciudadano de a pie, que no cuenta con carro ni chofer subsidiados con recursos de los contribuyentes.

Algo similar a lo de Uber sucede en el mundo digital con  el proyecto de Ley 077 de 2015 que busca regular a las empresas de streaming de video que funcionen en Colombia y que emplean el modelo de economía colaborativa -por ejemplo Netflix y Youtube- para convertirlas en un servicio público e imponerles obligaciones tales como: contribuir a un Fondo Audiovisual y de Contenidos. El proyecto de ley aparece en un contexto en el que grandes operadores del streaming por video en el país se ven amenazadas por el ingreso de Netflix al mercado colombiano y acuden en este caso ante la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV) manifestando que “las cargas son asimétricas entre ellos y Netflix a pesar de que prestan el mismo servicio” de acuerdo a lo mencionado por la revista Semana.

Las señales del gobierno para los emprendedores que iniciaron su empresa o están pensando en crearla no son las mejores. Si compañías extranjeras del mundo de la tecnología con experiencia en este tipo de escenarios en otros países y con un gran músculo financiero como Uber y Netflix tienen esa serie de obstáculos para incursionar en el mercado colombiano, puede imaginarse ¿Cómo será la situación para un emprendedor colombiano que quiera crear una plataforma tecnológica de este tipo? Quizás así entendamos por qué en nuestro país no estamos viendo surgir empresas de esta envergadura y por el contrario florecen las ‘empresas’ que dependen del favor del estado.

 

Alvaro Narváez
@Narvalez

 

 

Referencias:

Decreto 2297 (2015) Por el cual se modifica y adiciona el Capítulo 3, Titulo 1, Parte 2, Libro 2 del Decreto 1079 de 2015, en relación con la prestación del servicio público de transporte terrestre automotor individual de pasajeros en los niveles básico y de lujo”. Ministerio de Transporte, Republica de Colombia.

Alvaro Narvaez

About Alvaro Narvaez

Geek, mochilero, economista y aficionado a los deportes extremos. Soy emprendedor y me encanta estar informado de lo que ocurre en la escena del emprendimiento tecnológico en Latinoamérica y el mundo. Escribo sobre tecnología en TECHcetera y en el blog EME de El Espectador. Me encuentran en Twitter como @narvalez

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EDITORIAL

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