En Miami, el arte y programación se juntan para traer una experiencia única para las niñas de la ciudad. Amy Remshaw fundó Code/Art hace un par de años con la idea de juntar sus dos pasiones: la programación y el arte. Además,  Amy quiere romper con la idea “masculinizada” que “echar código es cosa de hombres” Su hija programadora de Google vivió lo mismo que ella en sus años de estudiantes. En efecto, Amy se graduó de ingeniera de sistemas en 1989 y del MBA en la misma universidad en 1993, y se acuerda perfectamente como era una de las pocas mujeres en sus clases. 

Esto puede sonar un poco anecdótico pero en efecto, las mujeres no nos registramos en programas de ingeniería o ciencias básicas tanto como los hombres desde siempre. Es un fenómeno mundial que si afecta a las mujeres de la generación de Amy y la mía (somos de la misma por si acaso). En la actualidad, esta realidad está afectando fuertemente la capacidad de las mujeres de participar en el mercado laboral de la llamada “cuarta revolución industrial” que es ya, hoy. Entonces el esfuerzo de Amy y su organización es más que necesario para que haya más niñas y más mujeres “echando código” desde pequeñas.  

Este año, Code/Art se unió con  Magic, el centro de animación y diseño de juegos del Miami Dade College para un evento público donde 130 trabajos de las niñas participaron y se sometieron a jueces del mundo de las artes y la programación. Además, las niñas participaron en talleres de distintos lenguajes de programación y pudieron experimentar con proyectos de impresión en 3D. En evento estuvo abierto a los padres y maestros al mundo de la computación desde todas sus aristas. Ya viene el del 2018, y allá estaremos contando todas los pormenores y aprendiendo a “echar código” para crear arte. 

Las cifras globales y por países independientemente de su nivel de riqueza muestran que son más los hombres haciendo carreras STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) que las mujeres. Esto por un lado, muestra el rezago que están teniendo las mujeres que están ingresando al mercado laboral o que ingresaron hace apenas unos años. Por otro lado, y quizás, lo más interesante (y preocupantes) es que a medida que avanza la disrupción tecnológica, se requieren habilidades de programación en todos y cada uno de los campos del conocimiento.

Los padres y las niñas tenemos que ponernos las pilas para promover el aprendizaje de programación para que el rezago en términos salariales y de desarrollo profesional no siga   aumentando más.  

Por eso, los esfuerzo de Code/Art y otros como GirlsWhoCode son tan importantes y necesarios. Code/ Art, es una organización sin ánimo de lucro que ofrece talleres prácticos para que las niñas aprendan a programar y a hacer arte. Los talleres son gratis, por ahora, y le han dado la oportunidad a más de 200 niñas de adentrarse en los dos mundos mágicos del lenguaje de programación y el arte. Code Art utiliza el arte para animar a las niñas a que se involucren en el mundo de la programación desde pequeñas. Amy dice con razón: “La mayoría de los videojuegos son una rampa para que los varones programen. Code Art usa el arte como una rampa para que las niñas se involucren en el mundo de la programación” .

Es una realidad de a puño que las niñas no se involucran per sé en el mundo de la programación ni en el mundo STEM. Este estudio de no ceillings. org, una organización sin ánimo de lucro financiada por las Fundaciones Clinton y Bill y Melissa Gates,  muestra que a pesar de tener casi las mismas habilidades en asignaturas STEM medidas por las pruebas Pisa, en casi todos los países observados, menos de la mitad de las jóvenes se registran en programas relacionados con esas áreas del conocimiento.

Repito, quizás lo importante sea medir cuantos cursos de programación toman esas niñas que se deciden por otras profesiones. Pero a hoy el panorama es poco alentador. 

Tres cosas me encantan de Code Art:
1. Que una el arte con el mundo de la programación: Al fin y al cabo vivimos en un mundo mediado desde ya por los computadores. El lenguaje de programación requiere altas dosis de creatividad para resolver problemas. El arte por supuesto puede ser contemplativo. Y también puede ser el resultado o el inicio de una nueva experiencia. 
2: Que se haya aliado con el centro Magic de Miami Dade College porque ahi confluyen el Arte y la programación de una manera natural. Las niñas, sus padres y maestros tienen la posibilidad de ver opciones de trabajo (profesionales y técnicas) en uno ambiente universitario y un espacio físico que se presta para la exploración sensorial.
3. Que lo lidere una mujer, y que esa mujer sea programadora y que además le guste el arte. 



Catalina Valenzuela

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Maestra y estudiante perpetua. Intrigada por la interacción entre la tecnología y la educación. Cree que todos y todas se merecen una educación de calidad. Edupreneur. Lectora voraz. Exploradora de comida interesante con sabor a casa y a mundo. Mamá y esposa.

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