Esta reseña ha sido de las más interesantes que hemos hecho en Techcetera, no solo se trata de un Smartphone más; sino de una de las últimas propuestas de Blackberry, una de las marcas de mayor recorrido en el mundo de los smartphones.

Es muy fácil ser cínico con ellos. Al parecer nos agradan tanto las historias de triunfo como de fracaso en el mundo tecnológico. Celebramos las últimas propuestas de las compañías más vigentes y simplemente descartamos las de otrora gigantes de la industria. Pero una de las lecciones que nos dejó el 2017 es que definitivamente con enfoque, innovación y calma, muchas marcas hacen su retorno con propuestas interesantes y además se atreven a ir un paso más allá y crear verdaderos atributos que las diferencian.

Ahí está Nokia con su sorprendente Nokia 8, Kodak resucitando el Kodachrome y Blackberry volviendo al ruedo con su KeyOne.

Así se ve la nueva KeyOne

¿Vale la pena darle una segunda oportunidad a Blackberry?

Para responder a esto, primero debemos tener algunas cosas en cuenta:

  • Se trata de una Blackberry con Android 7.1, es curioso, pero en el tiempo que la usé muchas personas me preguntaron al respecto, creyendo que aún usaba el viejo Blackberry OS, pero no es el caso. Por consiguiente a pesar de que aún tiene el Blackberry Messenger (Dame tu PIN, ¿recuerdan?), se le puede instalar Whatsapp como a cualquier otro Smartphone en el mercado.
  • Creo sinceramente que este teléfono debe ser analizado por sus méritos o defectos propios, dejemos de lado lo que Blackberry haya hecho o no hace algún tiempo. Si a eso vamos, cada vez que hablemos de Apple deberíamos recordar al Newton o al Pippin.
  • Es un Smartphone que es mucho más fácil de entender si su dueño se enfoca en sus capacidades empresariales y tuvo experiencia previa con un teclado físico, eso no quiere decir que no sirva para pasarla muy bien; pero definitivamente no es el típico teléfono para millenials snap stories youtubers, cuyo máximo ideal es hablar con el emoji de un unicornio.

Ahora hablemos de los números. Se trata de un dispositivo que usa un procesador de ocho núcleos, específicamente un Snapdragon 625 a 2 Ghz, tiene 3 gigas de RAM y 32 de almacenamiento interno, la pantalla es de 4.5 pulgadas a una resolución de 1620 x 1080 y ocupa dos terceras partes del teléfono. El espacio restante lo ocupa como no, un teclado físico. Además de lo anterior tiene un sistema de carga rápida (y enserio funciona) a través de un conector USB tipo C. La batería es sinceramente uno de sus puntos más fuertes durando fácilmente dos días, gracias a una capacidad de 3505 mAh.

Dejo aparte dos atributos interesantes, la KeyOne tiene un puerto 3.5 mm e incluye audífonos (cosa rara estos días). Los antiguos dueños de Blackberry podrán atestiguar que la marca siempre entregó manos libres de muy buena calidad y sonido, pues bien esta tradición se mantiene y además de ser muy elegantes, suenan bastante bien, se hubiera agradecido eso sí un ecualizador propio para sacarles todo el jugo.

La cámara y su doble flash destacan.

Con respecto a la cámara, esta sobresale de la parte trasera como pueden ver. Un dato poco conocido es que se trata del mismo sensor del Pixel 1 de Google, que en su momento se promocionó como una de las mejores cámaras del mundo jamás puestas en un Smartphone. Ahora, el app de la cámara podría tener mayores opciones, sin embargo puede decirse que los colores son vívidos, el enfoque automático rápido y el flash de dos tonos entrega resultados naturales y bien equilibrados. Además de lo anterior, la KeyOne graba videos  4K a 30 FPS.

Buen manejo del color.

Incluso en condiciones de poca luz.

O de casi ninguna.

Se trata de un dispositivo capaz y muy fácil de usar, la personalización de su versión de Android es sobria y limpia, por lo que la experiencia se asemeja bastante a una opción de stock del OS de Google. Vale la pena entonces darle una segunda oportunidad.

La experiencia.

Algo que me llamó la atención es que se trata de  un Smartphone por el que la gente te pregunta, simplemente les parece diferente y llama la atención y no hablo sólo del teclado, los detalles de aluminio se combinan bien con el resto de materiales usados y definitivamente crean una propuesta de diseño diferente y muy elegante.

Si bien como dijimos, se trata de un dispositivo Android hay ciertos elementos de Blackberry que se mantienen. Por un lado la aplicación de notificaciones, por otro el Blackberry Hub que reúne en un solo lado todas las actividades de redes sociales y correo electrónico (no saben el descanso que es eso) y del sistema DTEK que básicamente es un policía que monitorea constantemente la actividad de apps y archivos en nuestro teléfono. Al respecto les recordamos que hace un tiempo hablamos de muchas de estas opciones de seguridad durante el lanzamiento de este modelo en Colombia, pueden ampliar al respecto aquí.

 

Máxima seguridad en Android.

Podemos saber exactamente qué hace cada aplicación que tenemos instalada.

Y es que es precisamente  en el tema de seguridad donde la KeyOne destaca. No sólo se trata de un dispositivo que hace un chequeo de hardware, firmware y software cada vez que enciende, sino que parte de ese hardware es único para cada KeyOne jamás hecha, evitando que, en caso de robo, algunas partes puedan ser reemplazadas y así ser vendidas como un celular nuevo o peor aún  que le entregue acceso al ladrón a nuestra información privada. No sólo se trata pues, de un sistema de seguridad lógico, sino además físico. Algo que en el mundo de Android no se había visto. Además de esto tiene los usuales sistemas de rastreo y bloqueo por PIN, patrón o huella, que en este caso esconde su sensor en la barra espaciadora del teclado y bueno, hablando del teclado…

Como andar en Bicicleta.

He de decir que fue toda una experiencia volver a usar un teclado físico, no les voy a mentir el primer día escribía en cámara lenta, confundía las teclas y tuve que explicar a muchas personas “lo siento fue un error tipográfico”. Pero escribir con un teclado físico es como montar en bicicleta, al otro día ya tenía un ritmo normal y dos días después parecía que nunca había dejado de hacerlo, obviamente hay que recordar la interacción entre teclas y caracteres, pero no es nada diferente a lo que se ve en Android o iOS cuando se quiere escribir signos de puntuación o números. Es cuestión de saber jugar con la tecla SYM o ALT.

Cada una de las teclas es personalizable, así por ejemplo, se puede programar la G  para que abra Gmail o la I para que abra Instagram. Además, el conjunto de teclas funciona como un trackpad, así que se puede pasar los dedos vertical u horizontalmente y la pantalla responderá. En resumen me sorprendió lo cómodo y distinto de todo el concepto, no se parece a nada más en el mercado, no se siente como nada más en el mercado, trabajó perfectamente con mi correo personal y laboral además de durar dos días sin problema, suena bien , la cámara funciona bien. Quizás lo único extraño es ver Netflix o Youtbe en pantalla completa, obviamente no se puede evitar mirar el teclado, pero pasado un tiempo uno se termina acostumbrando

En conclusión:

La KeyOne no es para todo el mundo, pero quien la use seguramente no se sentirá decepcionado. A nivel profesional o personal responde.

  • El teclado se convierte en algo natural y muy cómodo de usar, tanto que este artículo y los dos anteriores que he escrito para Techcetera fueron redactados en en la KeyOne.
  • La seguridad es algo que no puede ser subestimado y más en Android, por lo que las ventajas de la KeyOne en este tema son apreciadas, sobre todo para aquella persona para la que la privacidad lo es todo y su Smartphone una extensión de su oficina.
  • El diseño es interesante, es elegante y llama la atención y francamente me encanta que rompa las infinitas propuestas de rectángulos negros que inundan el mercado.

¿Le darán una segunda oportunidad a Blackberry?. Yo sí.

Un buen diseño.

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Andrés Felipe Sánchez

@innovandres

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Andrés Felipe Sánchez

About Andrés Felipe Sánchez

Máster en Creatividad e Innovación, fotógrafo consumado, todo en este mundo surgió de una buena idea. Fanático de la astronomía y la buena ciencia ficción, guitarrista frustrado, aún juego con legos y colecciono hotwheels. Soy un firme creyente de que la tecnología, si se entiende y usa bien, acerca a las personas de maneras interesantes y creativas. Actualmente soy director estratégico digital para una marca de bebidas.

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